El desarrollo sostenible exige mucho más que buenas intenciones: requiere visión, continuidad y compromiso colectivo. A partir de las ideas de Albert O. Hirschman, esta reflexión invita a pensar el futuro del sur del Perú desde proyectos estratégicos capaces de transformar la realidad de las próximas generaciones.
Albert O. Hirschman, en su libro The Strategy of Economic Development (1958), sostiene que el desarrollo de los países no ocurre de manera lineal ni libre de tensiones y dificultades. Por el contrario, avanzar exige compromiso para impulsar proyectos ambiciosos y de largo aliento que trasciendan el corto plazo y se conviertan en motores de una actividad más dinámica.
Hirschman también destaca la capacidad creativa que surge cuando las personas asumen el reto de ejecutar proyectos complejos. Son iniciativas de difícil consecución, pero capaces de movilizar el compromiso y la voluntad de quienes participan en ellas.
Una oportunidad para el desarrollo del sur
En el sur del país y, particularmente, en Arequipa, enfrentamos un reto histórico. Hoy contamos con una cartera importante de proyectos que abarcan tanto el desarrollo productivo como el desarrollo social.
En el ámbito productivo destacan iniciativas vinculadas con la minería, la agricultura, la logística portuaria, la salud y la energía. Su ejecución transformaría la realidad socioeconómica de la macrorregión sur, generando millones de soles en inversión y miles de puestos de trabajo, tanto especializados como no especializados, además de ampliar las oportunidades de empleo formal.
En el ámbito social, existen iniciativas orientadas a responder algunas de las principales preocupaciones de la ciudadanía: fortalecer la seguridad, mejorar la gobernanza, ampliar el acceso a los servicios de salud y educación y, en general, elevar la calidad de vida de la población.
Una hoja de ruta construida desde la academia
Como resultado del trabajo académico coordinado entre la Universidad Nacional de San Agustín, la Universidad Católica San Pablo y la Universidad Católica de Santa María, en el marco de la Agenda para el Desarrollo de Arequipa, se ha elaborado una relación de proyectos cuya importancia trasciende el ámbito regional e incluso nacional.
El resultado concreto es una hoja de ruta que reúne aquellas iniciativas imprescindibles para mantener el camino hacia un desarrollo sostenible para todos.
Esta hoja de ruta contempla diversos ejes de trabajo, entre los que destacan:
- crecimiento económico sostenible y digno;
- infraestructura social;
- salud y bienestar;
- educación, conocimiento e innovación;
- seguridad ciudadana;
- gobernanza e institucionalidad;
- sostenibilidad ambiental.
Cada uno de estos ejes incorpora proyectos priorizados. No solo se plantea promover la llegada de inversión, sino también definir estratégicamente dónde y cómo deben destinarse esos recursos.
Asimismo, la hoja de ruta establece horizontes de tiempo distintos, priorizando las acciones más urgentes. Entre ellas se encuentra el destrabe de obras estratégicas cuya paralización no solo ha generado la desactualización de equipos y tecnologías, sino también incrementos progresivos en los costos y una deuda pendiente con la población en materia de salud, conectividad y acceso a servicios.
Continuidad para transformar la región
La hoja de ruta también incorpora proyectos que deben mantenerse en marcha por su capacidad de impulsar una transformación gradual de nuestra región.
Entre ellos destacan la continuidad de la lucha contra la anemia, el fortalecimiento de la seguridad ciudadana mediante la monitorización de la criminalidad, la asignación adecuada de personal para los sectores de salud y educación, así como una mayor participación de la academia en las pymes, promoviendo la transferencia de conocimiento y la formación de capacidades.
Del mismo modo, se consideran nuevas iniciativas que deberán evaluarse responsablemente de acuerdo con su impacto, pertinencia y disponibilidad de recursos para garantizar una implementación adecuada.

Un compromiso con las futuras generaciones
Desde la Universidad Católica San Pablo, en coherencia con nuestra misión y conscientes de la responsabilidad que exige el contexto actual —que representa al mismo tiempo una oportunidad y un desafío—, hacemos un llamado a quienes aspiran a ejercer responsabilidades políticas y tendrán la tarea de impulsar estos proyectos. El compromiso debe orientarse a promover su continuidad y ejecución.
Esta hoja de ruta, además de ser el resultado de un trabajo académico riguroso y coordinado entre nuestras casas de estudio, representa una esperanza para cada habitante de la región. Es la esperanza de un futuro donde más personas puedan vivir con mejores condiciones, prosperar y cuidar de sus familias.
En esa misma línea de reflexión planteada por Albert O. Hirschman, necesitamos comprometernos con proyectos de largo plazo y asumirlos como parte de una visión compartida de desarrollo y transformación regional. Su implementación no solo permitirá mejorar la calidad de vida de la población, sino también fortalecer de manera sostenible nuestras capacidades productivas, sociales e institucionales.
Comprender esta realidad implica reconocer que los grandes procesos de desarrollo requieren constancia, cooperación y la capacidad de sostener esfuerzos conjuntos, incluso frente a las dificultades que inevitablemente aparecerán.
Tal como planteaba Hirschman, las sociedades progresan cuando se atreven a impulsar iniciativas ambiciosas que movilizan talento, innovación y compromiso ciudadano. Por ello, resulta impostergable mantener una estrategia coherente y de largo aliento que consolide oportunidades para las futuras generaciones y contribuya a construir un sur más integrado, resiliente y próspero.
Autor: Dr. Efraín Zenteno Bolaños
Vicerrector académico de la Universidad Católica San Pablo